El dentista en la actualidad

El Dentista en la actualidad

El Dentista y el ritmo de vida actual:

 Hace décadas que la ciencia está investigando los efectos de la vida  moderna en la salud de la población.

La odontología no es la excepción ya que se considera que el 70 % de los pacientes, sufre estrés y sus nocivas consecuencias como agravante de sus problemas dentales. 

El escritor argentino Julio Cortázar manifestó que “el hombre no es solo el hombre, el hombre es él y sus circunstancias”. Esto no puede ser más cierto en los tiempos que corren ya que a la problemática dental habitual: caries y enfermedad periodontal, que llevan a la pérdida prematura de piezas dentarias se suman otras patologías de base no siempre de fácil detección y tratamiento.

Las tensiones de la vida moderna llena de obligaciones y de situaciones, a veces difíciles de afrontar, repercuten negativamente en la boca. Podríamos describirlas en dos grupos: el apretamiento simple con frotamiento o sin él y los problemas articulares por contracturas musculares de origen bucal o peribucal.

Al apretamiento, también conocido como bruxismo, tiene varias características, pero lo más relevante es que se traducen la aplicación nociva y exagerada de fuerzas sobre los dientes. Este apretamiento puede manifestarse como el hábito de rechinar los dientes, de apretar ambos maxilares, o una combinación de ambos. Además puede ser diurno o durante el sueño, este último más complejo de detectar y tratar.

Los problemas articulares de causa muscular pueden originarse en la boca como consecuencia de pérdida de piezas o tratamientos deteriorados o mal realizados que alteran la mordida; y desde allí afectar a la articulación témporo-mandibular primero, para extenderse luego a los músculos del cuello y de la espalda. O por el contario: severos trastornos en espalda, cuello y cervicales, llevan sus efectos nocivos a los músculos de la boca y afectan finalmente a las piezas dentarias.

El factor común de estos procesos es el estrés, la preocupación y las tensiones que hacen que los elementos dentarios se deterioren o que los tratamientos realizados como empastes, fundas o implantes, no tengan el éxito esperado. Así se entra en un círculo vicioso que desanima tanto a pacientes como profesionales.

¿Cómo poner soluciones a esta situación? Además de las consultas a médicos especialistas en traumatología o fisioterapia, la conducta odontológica debe ser integral, tomando en cuenta que la problemática dental del paciente es consecuencia de varios factores como su historia odontológica, su entorno y situación socioeconómica. Para ello es vital:

1º) Consultas periódicas al dentista para mantener el correcto estado de salud. Acudir a los controles pautados por el profesional para evaluar correcto estado de los tratamientos realizados. Cuando hay dolor, es tarde para prevenir. Si no hay un mantenimiento, nada puede funcionar, y la boca no es la excepción.

2º) Establecer terapias de control del estrés bucal, como la utilización de restauraciones perfectamente adaptadas a la mordida, de aparatología de electromiorelajación para descontracturar la musculatura y el uso controlado de férulas de descarga oclusal y relajación muscular. Estas terapias tienden a reducir las fuerzas nocivas que se aplican a los dientes y producen gran parte de la problemática odontológica actual.

Consulte a un profesional que lo escuche, que lo entienda y que aborde su problema dental de una forma integral, amena y efectiva.

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